Bingo musical para empresas: cómo funciona y cuándo elegirlo como team building
Qué es un bingo musical para empresas, cómo se juega por equipos, qué aporta al grupo y en qué event…
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Evento
Hay compañeros con los que llevas años compartiendo reuniones y cafés y de los que, sin embargo, no sabes casi nada fuera del trabajo. No tienes ni idea de que ese compañero tan serio tiene tres hijos pequeños, ni de que la responsable de administración es la que más se ríe cuando juega con sus sobrinos. Un Family Day (el día de la familia en la empresa) existe precisamente para eso: abrir una puerta a la vida de las personas con las que trabajas y, de paso, permitir que sus familias vean con sus propios ojos dónde y con quién pasan tantas horas al día.
Parece una idea sencilla, y lo es, pero organizarla bien tiene su miga. Hay que pensar en niños de edades muy distintas, en adultos que no quieren ir de "monitores", en abuelos, en el calor, en la comida, en los seguros y en que nadie se sienta obligado. En este artículo repasamos qué es exactamente un Family Day, cuándo merece la pena, qué decisiones conviene tomar con antelación, cómo puede ser una jornada tipo y qué errores se repiten una y otra vez.
Un Family Day es una jornada de convivencia en la que los empleados invitan a su familia (pareja, hijos, padres, a veces amigos) a un evento organizado por la empresa. No es una reunión ni una formación: es un día de ocio compartido, normalmente al aire libre o en un recinto con espacio de sobra, con actividades pensadas para que participen todas las edades.
Funciona por una razón que se entiende mejor desde el lado humano que desde el organizativo. Cuando los compañeros se ven en un contexto distinto, ocurren cosas que una reunión de equipo no consigue: se ven jugando, riéndose, cuidando de sus hijos, perdiendo una carrera de sacos. Se baja la guardia y aparecen conversaciones nuevas. Además, las familias entienden mejor a qué se dedica la persona que tienen en casa y con qué gente trabaja, lo que suele traducirse en más comprensión cuando hay que alargar una jornada o viajar por trabajo.
También hay un efecto de orgullo de pertenencia que no conviene subestimar. Para un niño, ver el lugar donde trabaja su madre o su padre, o conocer a las personas de las que oye hablar en casa, genera una imagen positiva de la empresa que se queda en la familia. Y para la empresa, ese vínculo emocional pesa más de lo que parece cuando una persona se plantea cambiar de trabajo.
Conviene ser honestos con lo que un Family Day no hace: no arregla un mal clima laboral por sí solo ni sustituye a una buena gestión de equipos. Es un complemento muy valioso, pero funciona mejor cuando la empresa ya trata bien a su gente. Si te interesa la relación entre el ocio compartido y el clima de trabajo, te puede servir nuestro artículo sobre cómo medir el clima laboral antes y después de un team building.
No hay una fecha única correcta, pero sí momentos en los que un Family Day encaja especialmente bien:
Entre semana o fin de semana es una decisión de peso. El fin de semana facilita la asistencia de las familias (colegios cerrados, otros trabajos libres) pero obliga a pedir un esfuerzo personal a los empleados. Si se hace en día laborable, la empresa transmite que ese tiempo es parte del trabajo, pero muchos niños tendrán colegio. Una fórmula que funciona bien es un sábado por la mañana con comida incluida, de modo que nadie tenga que invertir el fin de semana entero.
La mayoría de los Family Day que salen bien lo hacen por pequeñas decisiones tomadas con antelación, no por una gran actividad estrella. Estas son las que más pesan.
Un buen lugar resuelve la mitad del trabajo. Debe tener espacio suficiente para que los niños corran sin riesgo, sombra y zonas de descanso, aseos accesibles, aparcamiento razonable y, si es posible, una alternativa cubierta por si cambia el tiempo. Puede ser la propia sede de la empresa si dispone de explanada o jardín, un parque, una finca o un recinto deportivo. Si tienes dudas sobre cómo elegirlo, tenemos una guía específica sobre cómo elegir la ubicación de un team building que aplica casi punto por punto.
Antes de diseñar el programa, pregunta. Una encuesta corta a la plantilla (cuántas personas vienen, cuántos niños y de qué edades, si hay alguna persona con movilidad reducida o alergias importantes) evita sorpresas el mismo día. No es lo mismo un evento con quince bebés y niños pequeños que otro con adolescentes, ni uno con muchas parejas sin hijos. Cuanto más heterogéneo es el público, más variada debe ser la oferta.
Es muy tentador montarlo "entre los de la oficina". Suele salir caro en tiempo y en estrés: los empleados que organizan acaban sin disfrutar del día. Contar con una empresa especializada que se ocupe de los monitores, del material y de la dinámica de las zonas permite que el equipo de RR. HH. esté tan relajado como el resto de los invitados.
En un evento con niños y atracciones, la seguridad no es un trámite. Comprueba que la empresa organizadora cuenta con seguro de responsabilidad civil para la actividad, que los hinchables y juegos disponen de la documentación correspondiente y que hay personal suficiente para vigilar cada zona. Define también quién se responsabiliza de los menores: lo habitual y lo prudente es que cada niño esté siempre acompañado por un adulto de su familia, y que la organización lo comunique desde la invitación.
La comida condiciona el ánimo de todo el día. Calcula bien las cantidades, ofrece opciones para niños, prevé alternativas para alérgicos, celíacos, vegetarianos y quienes no toman cerdo o alcohol, y no escatimes en agua, sobre todo si hace calor. Un catering sencillo y abundante (bocadillos, pizza, fruta, helados) gusta más que un menú sofisticado que obliga a estar sentados mucho rato.
Una invitación clara y cuidada marca el tono. Indica fecha, horario, lugar, cómo llegar, qué actividades habrá, qué comida se ofrece, cuántas personas pueden venir por empleado y la fecha límite para confirmar. Deja claro, además, que la asistencia es voluntaria: un Family Day que se vive como una obligación pierde justo aquello que lo hace valioso.
Cada evento es distinto, pero esta estructura de unas cinco o seis horas sirve de referencia y se adapta con facilidad:
Si tu idea de Family Day incluye pruebas por equipos, puedes ver cómo funcionan nuestras mini olimpiadas, pensadas para que participen niños y mayores sin que nadie se sienta fuera de juego.
El gran reto del Family Day es que todos tengan algo que hacer sin que nadie sienta que sobra. Una forma de verlo es dividir la oferta por públicos y, a la vez, dejar actividades "puente" que mezclen edades.
Si el grupo incluye familias con niños y tienes dudas sobre qué tipo de pruebas dan mejor resultado, también te será útil lo que contamos sobre cómo organizar una gymkhana de empresa, un formato que se adapta muy bien a grupos mixtos.
Tras ver cómo se plantean muchos eventos de este tipo, hay una serie de fallos bastante habituales. Merece la pena revisarlos antes de cerrar nada.
Muchos de estos fallos aparecen también en otros eventos corporativos; los resumimos con más detalle en el artículo sobre errores comunes al organizar un team building.
No es posible dar una cifra única, porque el coste de un Family Day depende de varios factores que conviene conocer antes de pedir presupuesto: el número de asistentes (empleados más familiares), el lugar (propio o alquilado), la duración, la cantidad y el tipo de actividades, si se incluye comida o catering, si hay espectáculo y si se necesita montaje de hinchables, carpas o sonido. Cuanta más información des al principio, más ajustado será el presupuesto. Tenemos una guía con los conceptos a tener en cuenta en cuánto cuesta un team building, que sirve de punto de partida aunque cambie el formato.
El éxito de un Family Day no se mide por la asistencia, aunque ayuda. Fíjate en lo que ocurre después: si la gente comenta el evento durante semanas, si se comparten fotos por iniciativa propia, si se pregunta cuándo será el siguiente, si los empleados que casi no se hablaban empiezan a charlar en el café. Para lo cuantitativo, una encuesta rápida de satisfacción (del 1 al 5 y un par de preguntas abiertas) es suficiente. Y si quieres ir un paso más allá, compara el clima de equipo antes y después, como explicamos en este artículo.
Nuestro Family Day se plantea como una jornada de actividades al aire libre para empleados, familiares y amigos: nuestras mini olimpiadas, hinchables para niños y adultos, distintas gymkhanas y tiro con arco, además de propuestas pensadas para los más pequeños, como talleres de pintacaras, magos, payasos y espectáculos. Todo es adaptable a las necesidades de vuestra empresa y al espacio disponible, y puede organizarse en las instalaciones de la empresa o en otra ubicación (también podemos buscarla nosotros). Los instructores y el material necesario para las actividades están incluidos.
Si tu empresa tiene muchas personas con familia en distintos puntos, o simplemente quieres un día especial para el equipo, hablamos del formato que mejor encaja. Puedes ver más posibilidades para equipos con vínculos familiares en nuestro artículo sobre team building para empresas familiares, y consultar dudas habituales en las preguntas frecuentes.
Un Family Day bien pensado no necesita grandes inversiones, pero sí atención a los detalles: fecha, lugar, edades, comida y seguridad. Si quieres que lo diseñemos contigo, cuéntanos cuántas personas esperáis, en qué fecha os gustaría hacerlo y qué espacio tenéis o buscáis, y te enviamos una propuesta a medida. Escríbenos desde la página de contacto y te respondemos en menos de 24 horas.
Diseñamos la actividad a medida de tu empresa y te enviamos presupuesto sin compromiso en menos de 24 horas. Estas son algunas de las más pedidas:
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