Team building para el sector sanitario: cómo cuidar a quienes cuidan
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Actividades Empresa
Pocas actividades consiguen movilizar a un equipo entero, mezclar departamentos y generar tantas risas en tan poco tiempo como una gymkhana de empresa. Se trata de un formato flexible, capaz de adaptarse a un parque, a las calles del centro de una ciudad, a un recinto ferial o incluso a las propias instalaciones de la empresa, y que combina pruebas de ingenio, habilidad y trabajo en equipo en un circuito por estaciones. En este artículo explicamos qué es exactamente una gymkhana de empresa, cómo organizar una paso a paso y repasamos varios ejemplos de formatos que funcionan realmente bien, desde las tecnológicas hasta las solidarias, para que podáis elegir la que mejor encaje con vuestro equipo.
Una gymkhana de empresa es una actividad de team building estructurada en forma de circuito con distintas estaciones o pruebas que los equipos deben completar por turnos, normalmente contrarreloj y sumando puntos. Cada prueba plantea un reto distinto: puede ser físico, de ingenio, de puntería, de rapidez mental o incluso tecnológico, y se resuelve mejor cuanto más se coordina el grupo. El formato recuerda a los concursos de habilidad de toda la vida, pero adaptado a un contexto corporativo, con pruebas diseñadas específicamente para trabajar la comunicación y la colaboración entre compañeros.
A diferencia de otras dinámicas de team building más largas o pausadas, la gymkhana se caracteriza por su ritmo trepidante: las pruebas suelen durar pocos minutos cada una, lo que obliga a los equipos a tomar decisiones rápidas y a no perder tiempo discutiendo, algo que resulta especialmente entretenido de ver desde fuera y muy satisfactorio de vivir desde dentro.
Es una de las dinámicas más versátiles que existen: puede celebrarse en un parque, en las calles del centro de una ciudad, en un recinto cerrado o incluso combinarse con tecnología, como tablets o pruebas geolocalizadas, para dar un punto todavía más moderno a la experiencia.
Este formato tiene su origen en las gymkhanas tradicionales de coches y en los juegos de pruebas que durante años han formado parte de fiestas populares y campamentos, adaptado ahora al mundo de la empresa como una forma dinámica de trabajar en equipo. Su versatilidad hace que funcione igual de bien como actividad única de una tarde que como parte central de una convención de varios días, o como broche final de una celebración de aniversario de la empresa.
La gymkhana obliga a los participantes a organizarse, repartir tareas y tomar decisiones rápidas bajo la presión del cronómetro, tres habilidades que también son muy valiosas en el día a día profesional. No hace falta destacar en ningún deporte concreto para disfrutarla, porque cada prueba exige un tipo de talento distinto: observación, rapidez, creatividad, puntería o simple sentido del humor, así que casi cualquier persona del equipo encuentra al menos una estación en la que se siente especialmente cómoda. Al formarse equipos mixtos, personas de departamentos que normalmente no coinciden trabajan codo con codo durante toda la actividad, lo que favorece que se conozcan mejor y que, después, de vuelta a la oficina, la comunicación entre áreas fluya con más naturalidad.
Además, al tratarse de una actividad con pruebas cortas y variadas, mantiene el interés del grupo de principio a fin y evita los tiempos muertos, algo especialmente importante en eventos con mucha gente o con perfiles de edad e intereses muy distintos.
Otro aspecto interesante de la gymkhana es que combina competición y diversión en su justa medida: el marcador y los puntos añaden emoción, pero el verdadero valor de la actividad está en el proceso, en cómo se organiza cada equipo para resolver las pruebas, más que en quién termina ganando. Por eso funciona tan bien incluso con equipos poco habituados a este tipo de dinámicas.
Antes de diseñar las pruebas, conviene tener claro qué se busca: ¿integrar a nuevas incorporaciones, celebrar el cierre de un proyecto, dinamizar una convención de varios cientos de personas? El objetivo y el perfil del grupo, incluyendo la edad media, la condición física o si hay personas con movilidad reducida, condicionan tanto el formato como la dificultad de las pruebas. También conviene pensar en cuánta gente participará a la vez, porque no es lo mismo diseñar un circuito para veinte personas que organizar una gymkhana para una convención de varios cientos de asistentes divididos en decenas de equipos.
Una gymkhana urbana en el centro de la ciudad no tiene nada que ver con una gymkhana en un espacio cerrado con tablets, ni con una versión solidaria centrada en la recogida de alimentos. Elegir el formato adecuado al espacio disponible y al tono que queréis dar al evento es uno de los pasos más importantes de todo el proceso, y conviene visitar o al menos revisar bien el espacio con antelación para detectar posibles limitaciones, como la falta de sombra, el acceso para personas con movilidad reducida o los permisos necesarios si la actividad se celebra en la vía pública.
Las pruebas deben ser variadas, breves y fáciles de explicar en pocos segundos, para no perder tiempo entre estación y estación. Y los equipos, siempre que sea posible, conviene formarlos mezclando departamentos, antigüedad y perfiles, para que la actividad cumpla también su función de integración.
Más allá del diseño de las pruebas, conviene tener resueltos aspectos prácticos como los materiales necesarios en cada estación, el número de monitores para dinamizar el circuito sin tiempos de espera largos, el sistema de puntuación y cómo se va a comunicar la clasificación en tiempo real, y un plan alternativo por si alguna prueba prevista al aire libre tiene que trasladarse a un espacio cubierto.
Las mini olimpiadas son probablemente el formato de gymkhana deportiva más clásico y siempre funciona: un circuito de pruebas físicas y de habilidad con mucho espíritu de competición sana. Si preferís un enfoque más tecnológico, una gymkhana con tablets como cluetivity combina retos de ingenio, geolocalización y pistas digitales para recorrer un espacio urbano o unas instalaciones resolviendo misterios por equipos.
Para empresas que quieren dar un componente solidario a su actividad, existen formatos como misión kilo, una gymkhana en la que las pruebas superadas se traducen en alimentos o donaciones para una causa social, combinando diversión y responsabilidad corporativa. Y si el objetivo es sensibilizar al equipo sobre sostenibilidad, una gymkhana ecológica plantea pruebas relacionadas con el reciclaje y el cuidado del medioambiente sin perder el espíritu competitivo del formato.
Estos ejemplos no son excluyentes entre sí: muchas empresas combinan varias pruebas de distintos formatos dentro de una misma gymkhana, mezclando estaciones físicas, de ingenio, tecnológicas e incluso solidarias en un único circuito, de forma que cada estación aporte un tipo de reto diferente y el conjunto resulte mucho más variado y entretenido para el equipo. Para convenciones muy numerosas, con varios cientos de participantes repartidos en decenas de equipos, es habitual multiplicar el número de circuitos en paralelo, de forma que todos los equipos puedan competir a la vez sin colas ni tiempos de espera. Es una de las situaciones en las que más se nota la experiencia del equipo de organización, algo que hemos resuelto en numerosas ocasiones a lo largo de más de 500 eventos para empresas de toda España.
También es una de las dinámicas que mejor funciona para integrar a nuevas incorporaciones o para dar la bienvenida a equipos que se acaban de fusionar tras una reestructuración, precisamente porque obliga a colaborar desde el primer minuto sin necesidad de una presentación formal previa.
La experiencia de haber organizado gymkhanas para empresas de tamaños y sectores muy distintos nos ha enseñado que algunos detalles marcan más diferencia que otros a la hora de que la actividad salga redonda:
Por último, no subestiméis el poder de la fotografía y el vídeo durante la actividad: contar con alguien dedicado a capturar los mejores momentos de la gymkhana permite compartirlos después con todo el equipo, incluidas las personas que no pudieron asistir, y prolonga el buen recuerdo de la jornada mucho más allá del propio evento.
Con más de 15 años de experiencia y más de 500 empresas que ya han confiado en nuestras gymkhanas, en Kaizen sabemos adaptar cada circuito de pruebas al perfil, el espacio y los objetivos de vuestro equipo. Contamos con más de 50 formatos de actividades distintas, muchas de ellas adaptables a formato gymkhana, así que seguro que encontramos la combinación de pruebas perfecta para vuestro próximo evento. Si queréis que os ayudemos a diseñarla, contactad con nuestro equipo y os prepararemos una propuesta sin compromiso.
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