Cluedo para empresas: cómo funciona un juego de detectives como team building
Cómo funciona un Cluedo en vivo para empresas, qué aporta al equipo, cuándo encaja mejor y cómo prep…
Leer más
Actividades Empresa
Quien se acuerde del programa de televisión Furor recordará dos cosas: la música y la sensación de que nadie en el plató se estaba tomando demasiado en serio. Dos equipos se enfrentaban en pruebas absurdas, se cantaba, se bailaba, se hacía el ridículo con alegría y, al final, lo que quedaba era una buena carcajada colectiva. Esa es, precisamente, la receta que hace que el formato funcione tan bien cuando se traslada a una empresa. Un Furor para empresas toma ese espíritu y lo convierte en una actividad de team building: equipos formados por la propia empresa, un presentador que lleva el ritmo, pruebas musicales y de habilidad, atrezo para disfrazarse y un marcador que va dando y quitando puntos.
En este artículo explicamos cómo funciona esta actividad, qué se juega en cada prueba, qué trabaja de verdad en un grupo de personas, para qué tipo de equipos y eventos es más recomendable y cómo sacarle el máximo partido el día que se hace.
El concurso original enfrentaba a dos equipos en distintas pruebas musicales, de habilidad y de cultura general. Cuando un equipo perdía una de ellas, debía cantar un popurrí de la forma más extravagante posible, y si el presentador consideraba que la actuación había sido lo bastante alocada, les subía un punto. Esa idea (premiar el esfuerzo por soltarse, no solo el acierto) es el corazón del juego.
La versión de Kaizen mantiene esa esencia y la adapta a un grupo de trabajo. Los equipos los define la propia empresa y compiten entre sí; gana el que más puntos reúne al final de todas las pruebas. A los participantes se les entrega atrezo para disfrazarse, un presentador y sus animadores conducen el espectáculo, y cada equipo tiene que echar mano de ingenio, creatividad y, como decimos siempre, "poco sentido del ridículo". La actividad se desarrolla en interior y tiene un fuerte componente musical.
Es una actividad parecida en espíritu a otras que ya hemos contado en este blog, como el bingo musical o el Cluedo para empresas: formatos de concurso en los que el juego manda y el aprendizaje llega solo.
Una de las claves de Furor es la variedad. Cada prueba exige algo distinto, de modo que prácticamente nadie queda fuera: el que canta bien brilla en el karaoke, el que dibuja o construye se lo pasa bien con el robot, y el más callado puede tener una idea brillante para el Taboo. Estas son las pruebas que componen la actividad y lo que pone en juego cada una.
A cada equipo le tocan en suerte diferentes canciones de una lista amplia y tiene que interpretarlas lo mejor posible. No gana quien mejor canta, sino el equipo cuya actitud es más contagiosa. Es una prueba que rompe el hielo enseguida: cuando ya has cantado delante de tus compañeros, el resto del día es más fácil.
Con papel de aluminio, cada equipo debe crear el robot más innovador, cubriendo con él a uno de sus integrantes. Aquí entran la creatividad, el reparto de tareas, la negociación ("¿lo hacemos con antenas o con alas?") y la capacidad de poner a todos de acuerdo en poco tiempo. Es una pequeña lección de cómo se trabaja bajo presión con recursos limitados.
Coreografías musicales sobre una mezcla de canciones preparada por el DJ. Los equipos compiten bailando al ritmo de la música. Si te preocupa que haya personas que no quieran bailar, tranquilo: con una buena dinámica, lo habitual es que se vayan animando por contagio. Si te interesa este tipo de propuesta, tenemos un artículo con razones para bailar en un team building.
Un integrante de cada equipo representa una película usando únicamente la mímica, y sus compañeros tienen que adivinar cuál es. Es una prueba de comunicación no verbal, de intuición compartida y de risas. Trabaja la escucha y la capacidad de interpretar al otro sin palabras.
Juegos de palabras que se repiten de forma individual y grupal. Gana el equipo más rápido y claro. Parece pequeño, pero genera algunas de las situaciones más divertidas de la tarde y ayuda a bajar el ritmo entre pruebas más físicas.
El presentador elige un artista famoso y los equipos tienen que pensar una canción suya y hacer sonar su pulsador. El primero que lo consiga dispone de diez segundos para interpretarla, o se produce un rebote. Mezcla cultura musical, reflejos y rapidez de decisión. Es la prueba más competitiva y la que más tensión añade.
Cada equipo compone una breve canción relacionada con su compañía, en diferentes estilos musicales y en un tiempo que marca el presentador. Gana el equipo cuyas canciones resultan más originales y divertidas. Es, quizá, la prueba más interesante desde el punto de vista del equipo: obliga a reflexionar (aunque sea en broma) sobre qué hace especial a la empresa. Si te llama la atención esta idea, mira también la actividad El poder de nuestra canción, que se centra por completo en ella.
Suena una canción y los participantes deben interpretarla utilizando únicamente una vocal prefijada, que va cambiando a lo largo de la prueba. Es una de esas pruebas absurdas que provocan carcajadas casi inmediatas y que, con el tiempo, la gente recuerda más que cualquier otra.
Aunque cada evento se adapta, la estructura de una sesión de Furor suele seguir un patrón sencillo. Primero se forman los equipos, que como decíamos define la propia empresa. A continuación se reparte el atrezo y cada equipo se identifica con un nombre o un lema. El presentador explica las reglas, abre el marcador y empieza la primera prueba. Entre prueba y prueba se actualizan los puntos, se comentan las mejores jugadas y se mantiene el ritmo con música y animación. Al final se hace el recuento y se proclama al equipo ganador; lo ideal es cerrar con un momento en el que todos celebren juntos, ganen o pierdan.
El presentador y los animadores tienen un papel más importante de lo que parece. Su trabajo es mantener la energía, animar a quien duda y evitar que el juego se convierta en una pelea de egos. Un buen presentador no solo conduce las pruebas: lee el ambiente de la sala y adapta la intensidad.
Detrás de la diversión hay cosas que un equipo de trabajo necesita y que rara vez se trabajan en el día a día.
Si quieres profundizar en el equilibrio entre competir y colaborar, nuestro artículo sobre team building competitivo frente a colaborativo te ayudará a decidir qué dosis conviene a tu equipo.
Furor funciona especialmente bien con grupos que tienen ganas de pasarlo bien y de desconectar: equipos comerciales, departamentos que llevan meses de mucha carga, plantillas grandes en una convención o una cena de empresa, grupos de edades variadas. La estructura de pruebas cortas y variadas permite que cada persona participe desde el punto que le resulte más cómodo.
Hay situaciones en las que conviene hablar antes con quien conduce la actividad. Por ejemplo, si el equipo es muy reservado o se conoce poco, puede ser aconsejable empezar por las pruebas más suaves y dejar el karaoke para más adelante. Si hay personas a quienes no les apetece cantar o bailar, lo ideal es que puedan aportar de otras formas (haciendo de portavoz, ideando la canción, mimando en el Taboo) sin sentirse señaladas. Y si el grupo tiene tensiones previas muy marcadas, quizá interese más una propuesta de colaboración que una de competición pura.
La regla general es sencilla: nadie debería sentirse obligado a hacer algo que le incomode. Cuando eso se respeta, la mayoría termina participando con más entusiasmo del que esperaba.
Al ser una actividad de interior, Furor se adapta a muchos contextos: una sala de reuniones amplia, un salón de hotel, el auditorio de la empresa, un restaurante con espacio reservado. Necesita un espacio donde se pueda mover el grupo, un buen sistema de sonido y una pantalla o zona de marcador visible para todos.
Los momentos en los que suele funcionar mejor son:
Si todavía estás decidiendo, ayuda comparar. El Bingo Musical es más fácil de seguir y funciona muy bien con grupos muy grandes o con asistentes de edades dispares, porque se juega sentado y casi nadie se siente expuesto. El Lipdub deja un producto final (un vídeo musical de la empresa), pero requiere más preparación y compromiso. El Flashmob es una coreografía colectiva con una gran carga emocional, aunque exige más ensayo. Furor se sitúa en un punto intermedio: más participativo que el bingo, más ligero que el lipdub y con una gran variedad de pruebas, de modo que casi siempre hay algo en lo que cada persona se siente cómoda.
Nuestro Furor es una actividad de interior inspirada en el programa de televisión, con las pruebas que hemos descrito: karaoke, batalla de robots, Just Dance, Taboo, trabalenguas, "un personaje, una canción", la canción de tu empresa y canción con vocal. Incluye instructores, presentador y animadores, disfraces y atrezo y el material necesario para todas las pruebas. Los equipos los define la empresa y gana el que reúne más puntos al final. Si quieres conocer más detalles sobre cómo se desarrolla en la práctica, puedes consultar las preguntas frecuentes.
Si quieres que tu equipo termine el día con ganas de repetir, cuéntanos cuántas personas sois, en qué tipo de evento lo haríais (cena, convención, jornada de equipo) y qué ambiente buscáis, y te preparamos una propuesta a medida. Escríbenos desde la página de contacto y te respondemos en menos de 24 horas.
Diseñamos la actividad a medida de tu empresa y te enviamos presupuesto sin compromiso en menos de 24 horas. Estas son algunas de las más pedidas:
Cómo funciona un Cluedo en vivo para empresas, qué aporta al equipo, cuándo encaja mejor y cómo prep…
Leer másPor qué los equipos de almacén y logística casi nunca tienen team building, y qué formatos funcionan…
Leer másPor qué el personal sanitario necesita team building adaptado a sus turnos y cómo diseñar actividade…
Leer más