Team Building en la Naturaleza: Actividades al Aire Libre para Empresas
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Team Building
Muchas empresas dan por hecho que la innovación depende únicamente de contratar a personas creativas, pero la creatividad en equipo funciona de otra manera: es una capacidad colectiva que se entrena, se práctica y, sobre todo, necesita un contexto que la permita. Un equipo puede estar formado por personas muy capaces individualmente y aun así bloquearse a la hora de generar ideas nuevas juntas, simplemente porque el día a día no deja espacio para pensar fuera de los procesos habituales.
El team building creativo parte de esa idea: sacar al equipo, aunque sea durante unas horas, de su forma de trabajar habitual y colocarlo ante retos que exigen pensar de otra manera. No se trata de hacer algo divertido sin más, sino de entrenar músculos concretos, la tolerancia a la ambigüedad, la construcción de ideas sobre las ideas de otros, la capacidad de equivocarse sin miedo, que luego se pueden trasladar al trabajo real.
No cualquier actividad divertida entrena la creatividad. Para que una dinámica tenga un efecto real sobre la capacidad de innovación del equipo, suele cumplir alguna de estas características:
Cuando una dinámica reúne estos elementos, el equipo sale de la sesión con algo más que un buen recuerdo: sale habiendo practicado, en un entorno de bajo riesgo, exactamente las habilidades que luego necesita para innovar en el trabajo diario.
Metodologías como Lego Serious Play parten de una idea sencilla pero muy potente: cuando las personas construyen algo con las manos para representar una idea abstracta, un problema, una visión de futuro, una relación de equipo, acceden a matices que no salen en una conversación puramente verbal. El proceso de construir obliga a concretar, y esa concreción es, en sí misma, un ejercicio de pensamiento creativo.
Dinámicas como pintando el futuro o propuestas orientadas a imaginar entornos ideales, como la ciudad ideal, funcionan muy bien para equipos de producto o innovación porque entrenan directamente la capacidad de proyectar escenarios que todavía no existen, algo muy cercano al ejercicio real de diseñar nuevos productos o servicios.
Actividades tipo escape room o misiones con tiempo limitado, como Cluetivity, entrenan otra dimensión de la creatividad: la que aparece bajo presión de tiempo, cuando hay que descartar rápido las ideas poco prometedoras y avanzar con las que sí tienen recorrido. Es un tipo de creatividad muy pegado a la realidad de los equipos que trabajan con plazos ajustados.
La diferencia entre una actividad creativa que realmente desbloquea al grupo y otra que se queda en la superficie suele estar en cómo se facilita, no solo en qué se propone. Un buen facilitador no da las respuestas ni dirige el resultado, sino que hace las preguntas adecuadas en el momento adecuado: qué pasaría si esta restricción no existiera, por qué el grupo ha descartado tan rápido esa idea, qué tienen en común dos propuestas que parecían opuestas.
También es tarea del facilitador cuidar que las voces más discretas del equipo tengan espacio para aportar. En cualquier dinámica de grupo, las personalidades más extrovertidas tienden a ocupar más tiempo de palabra, y sin una gestión activa del turno, buena parte del potencial creativo del equipo, precisamente el que viene de quienes hablan menos pero piensan mucho, se queda sin salir a la luz.
Es tentador prometer que una sesión de team building creativo va a disparar la innovación del equipo de forma medible, pero la honestidad exige matizar esa promesa. No existe una fórmula fiable para cuantificar de forma precisa cuánto ha mejorado la capacidad creativa de un equipo tras una única sesión, y cualquier cifra concreta en ese sentido debería mirarse con escepticismo.
Lo que sí se puede observar, de forma cualitativa y honesta, es si durante la propia sesión aparecieron más ideas de las habituales, si participaron personas que normalmente no suelen proponer nada en las reuniones de trabajo, o si el ambiente permitió que se plantearan ideas poco convencionales sin miedo a la crítica inmediata. Preguntar directamente al equipo, al final de la sesión, qué les ha resultado distinto respecto a cómo suelen trabajar habitualmente, suele dar más información útil que cualquier intento de convertir la experiencia en un número.
Una sola sesión creativa puntual puede desbloquear una reunión concreta o dar una idea inicial de por dónde tirar, pero el entrenamiento de la creatividad en equipo, como cualquier otro entrenamiento, funciona mejor con cierta regularidad que como un evento aislado. No hace falta que sea muy frecuente: para la mayoría de los equipos, un par de sesiones al año, bien espaciadas y con formatos distintos entre sí, es suficiente para mantener viva la costumbre de pensar de forma diferente sin que la propuesta pierda novedad ni se convierta en una obligación más del calendario.
El impacto de una sesión creativa depende también de cuándo se organiza. Plantearla justo en medio de un cierre de proyecto muy exigente, cuando el equipo está desbordado, difícilmente va a generar la apertura mental que este tipo de actividad necesita: la cabeza seguirá puesta en las tareas pendientes por mucho que el entorno físico haya cambiado. Suele funcionar mejor situarla en momentos de transición, al arrancar un nuevo proyecto, tras cerrar una fase importante, o al inicio de un ciclo de planificación, cuando el equipo está más disponible mentalmente para pensar en posibilidades nuevas en lugar de urgencias inmediatas.
Vale la pena también avisar al equipo con cierta antelación de qué tipo de sesión se va a hacer, sin desvelar todos los detalles. Llegar completamente a ciegas puede generar cierta resistencia inicial en las personas más reacias a este tipo de dinámicas; saber, aunque sea de forma general, que la jornada va a tener un componente creativo y manual ayuda a que el grupo llegue con una disposición más abierta desde el primer minuto.
El riesgo de cualquier team building creativo es que se quede en una experiencia aislada, divertida durante unas horas pero sin recorrido posterior. Para evitarlo, ayuda cerrar la sesión con una reflexión breve y muy concreta: qué ha funcionado en el proceso de generar ideas en grupo, qué obstáculos han aparecido y si alguno de esos obstáculos se parece a los que el equipo encuentra habitualmente en su trabajo diario.
Esta conversación de cierre no necesita ser larga ni solemne. Basta con diez o quince minutos, con preguntas sencillas y directas, para que la experiencia deje de ser solo un buen recuerdo y se convierta en un punto de referencia que el equipo pueda mencionar más adelante: esto se parece a cuando construimos aquello, hagamos como en la actividad, primero probamos rápido y luego afinamos.
Los equipos dedicados específicamente a innovación, producto o investigación y desarrollo tienen una necesidad particular: su trabajo diario ya exige creatividad, por lo que un team building genérico puede quedarse corto o incluso sentirse redundante. Para estos equipos suele funcionar mejor una actividad que introduzca una restricción o un lenguaje distinto al que usan cada día, materiales físicos en lugar de pantallas, metáforas visuales en lugar de documentos, tiempo limitado en lugar de sprints largos, precisamente para forzar un ángulo distinto sobre problemas que, de otro modo, siempre abordarían de la misma manera.
También conviene evitar la trampa de plantear la actividad como una simulación literal del trabajo. Cuanto más se aleje la actividad de la forma habitual de trabajar, más fácil es que el equipo baje la guardia y acceda a un tipo de pensamiento distinto, que luego puede aplicar de vuelta a sus proyectos reales.
Hay algunas señales que suelen indicar que un equipo se beneficiaría especialmente de un team building orientado a la creatividad:
Si alguna de estas situaciones resulta familiar, una sesión de team building creativo bien diseñada puede ser un buen punto de partida para desbloquear dinámicas que llevan tiempo instaladas. En Kaizen Team Building diseñamos estas experiencias a medida según el perfil del equipo y el objetivo concreto de innovación que se persiga; puedes contarnos tu caso a través de nuestro formulario de contacto.
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