Uno de los objetivos del team building es poder mejorar la capacidad para improvisar, como una herramienta fundamental a la hora de encontrar solución a problemas, más aun cuando estos son totalmente inesperados. En el trabajo de team building encontramos actividades especialmente diseñadas para fomentar la confianza en el equipo y la improvisación que nos permita reaccionar de manera más confiada y eficiente a los imprevistos y a la búsqueda de sus posibles soluciones.